Tesla – El tiempo dilatado en armonía

 

 

Es tiempo de viajar. Esta vez será diferente. El “cómo" determinará el “dónde". Esta vez queremos viajar de otra manera. De forma consciente, más tranquila. Para ello elegimos un Tesla. Buscamos en el mapa un destino cultural capaz de ofrecer un paisaje culinario a través de los sentidos, como una cáscara de nuez. Hay unos pocos: Toscana es uno de nuestros favoritos. Aquí la vida avanza a un ritmo diferente. La vida tiene tiempo. Al igual que un buen vino, siempre con el tiempo de su lado. Es hora de someternos a la bella dilatación del tiempo.

 

Este proyecto cuenta con el apoyo de Tesla.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Suda el asfalto en la ciudad. El sol, brillante, está en su cenit. A lo lejos, la luz irrumpe en su espectro. Todos corren. El tiempo se aleja de sí mismo. Es cuestión de perspectiva. El paso del tiempo y lo que sucede en él. Presiono el control remoto de mi Tesla. El maletero se abre. Comienza el descanso.

Sí, nos gustaría ir a la luna. Tal vez más adelante ¡Es tan importante experimentar un cambio de perspectiva! Lejos del antiguo código arraigado, hacia una nueva experiencia. Viajamos a una red paneuropea de culturas tan diversas. Sin emisiones y mucha comodidad. Entramos en un mundo que utiliza los recursos de manera más eficiente y devuelve a la naturaleza su belleza, la vida. De repente, me viene a la mente una cita de Andrea Franchetti, uno de los enólogos italianos más importantes del momento: "El vino crece a menudo donde la belleza de la naturaleza hace su mejor esfuerzo". Toscana, aquí estoy. 

Los coloridos paisajes se alinean, en perfectas elucubraciones que recuerdan a Claude Monet y se acentúan en forma de The Veil Paintings, de Damien Hirst. Reina la calma en el paseo. Solo la brisa del aire se estremece en el cuerpo del automóvil. Ahora lo sentimos, el tiempo se extiende. Estamos acelerando y desacelerando al mismo tiempo. El tiempo pierde su minutero, sus formas…

Después de unos 500 kilómetros tenemos que cargar el automóvil. La sensación de perder el tiempo nos supera. Una hora por una carga completa. El vacío emerge. Pero inmediatamente un estímulo positivo entra en nuestro estado de desaceleración: un cambio de perspectiva, un libro, tiempo para nosotros. Gracias, supercharger!.

Cuanto más nos acercamos a nuestro destino, en el Sur, más se adapta mi pensamiento occidental a una optimización constante, a la ligereza del ser. Conquisto el espacio y lo adapto a mis sentidos. "Super Tuscany", digo, y mi Tesla S 100D presenta "SuperTuscans" en la pantalla del automóvil. Una excelente idea. La navegación está configurada.

Nuestro destino vuelve a dilatar el tiempo, dirección al pasado. "Le Memoires du Chateaux", que significa algo así como: el recuerdo de muchas décadas se encuentra en la bodega y se puede besar despierto abriendo una botella. El poder del vino: ningún otro producto agrario puede preservar tanto pasado.

Es el vino a menudo el sufijo de una filosofía, siempre diferente, caracterizada por el arte de la artesanía. Toscana ofrece todavía un hermoso abanico de grandes viticultores. Las personas, que respetuosamente cuidan y viven en armonía con la naturaleza. Nuestro viaje nos lleva a ellos: Ornellaia, Tenuta di Trinoro, Luce, Castello di Querceto, Riecine y Le Pupille.

¿Y dónde duerme la emoción cuando termina un viaje? - nos preguntamos. Cuando la vida cotidiana y las prisas de lo urbano se vuelvan a poner al día, nosotros recordaremos que existe una nueva forma de viajar que nos devolverá la sensualidad de la desaceleración. Pero mucho más importante es la meta: viajar puede suponer una contribución. Es hora de un cambio de perspectiva.

 

El viaje

 

Tenuta di Trinoro, Val d'Orcia, Italia

En los viñedos de Tenuta di Trinoro, en sus colinas claras, interaccionan suavemente el grano y la uva. Cada segundo del día tiene una luz que se quiebra suavemente hasta romper en las puertas siempre ligeramente abiertas de la casa. Siempre un fuego. En la cocina siempre arde una pequeña llama. La piedra fría endulza nuestras pisadas. En el viñedo, la ánfora se eleva sobre las vides. El vino es cambio. El vino vive en la magia de la fermentación simbólica. Los vinos Le Cupole y las tres variedades Cabernet Francs son magia pura.

 

Tenuta Luce, Montalcino, Italia

Las chicharras roncan escondidas. Llegamos a Tenuta Luce, con su recién diseñada bodega, estilizada a través de acentos lineales. Es como si los rayos del sol de la bodega se extendieran más allá, en los viñedos colindantes. Luces y sombras crean un maravilloso mosaico. Estamos solos. Todos estamos solos. Ante nosotros, la maravillosa composición de Luce Brunello di Montalcino dilata las pupilas.

 

Fattoria Le Pupille, Grosetto, Italia

Llegamos a Fattoria Le Pupille. Un día nublado. Allí nos bañamos en el esplendor del oro contenido en la obra de arte de Enzo Catellani y la tipografía dorada de nuestro vino favorito de la casa, Saffredi. El oro no fue oro hasta ser descubierto.

 

Ornellaia, Bolgheri, Italia

Un abrumador y hermoso paisaje nos lleva hacia Bolgheri. Aquí, el vino se convierte en arte y el arte se convierte en vino. En la bodega, la obra de Rebecca Horn, L’Energia, corta las alas del tiempo. La obra de arte en sí es pura energía para el alma, como lo es el poderoso vino Superiore.

 

Castello di Querceto, Greve, Italia

En Castello di Querceto los viñedos se esparcen entre el desmelenado bosque. La fuerte muralla del castillo, que al mismo tiempo domina la bodega, es puro desafío histórico. Suena la campana en la torre del castillo. Es hora de una gran interpretación a base de Chianti.

 

Riecine, Gaiole, Italia

En nuestra última parada, las flores nos saludan en el camino, como nuevas centinelas de la vid. La luz irrumpe en la bodega a través de una composición arquitectónica estratégica. No hay nada que esconder. Líneas claras para una filosofía clara: el vino y la artesanía, fundidos en pura armonía. La biodinámica como futuro de esta casa.

 

Créditos

Texto & Fotografías: Jens Wittwer