The Diamond Lab: Dos hermanas que crean diamantes éticos cultivados en laboratorio
Jamie y Ruby Patel fundaron The Diamond Lab con la misión de abrir espacio a los diamantes creados en laboratorio dentro del ámbito del lujo. En solo tres años lo han conseguido, no solo estableciendo su presencia en Selfridges, sino yendo mucho más allá, con numerosas colaboraciones ya en el horizonte.
The Diamond Lab ofrece a los consumidores de lujo piezas éticas y sostenibles, convirtiéndose en una elección clara para los consumidores conscientes del futuro. Su enfoque demuestra que la responsabilidad y la sofisticación pueden coexistir sin concesiones. Cada pieza encarna una nueva visión del lujo, reflexiva, contemporánea y arraigada en la integridad.

Entrevista con las fundadoras de The Diamond Lab
¿Cómo ha evolucionado The Diamond Lab desde su forma original, desde su creación hasta el momento actual, regresando a Selfridges?
The Diamond Lab comenzó como un proyecto educativo en una época en la que el mundo todavía llamaba a los diamantes creados en laboratorio “falsos” y “sintéticos”. Expertos de la industria me aconsejaron activamente no promover los diamantes de laboratorio y, desde luego, no posicionarlos como lujo. Esa resistencia fue precisamente lo que me impulsó a hacer lo contrario: tomar los diamantes creados en laboratorio y demostrar que tenían pleno derecho a existir dentro del espacio del lujo.
Si avanzamos hasta hoy, estamos en una flagship store de cuatro plantas en Bond Street, con emprendedores, clientes UHNW y celebridades eligiéndonos, llevando nuestras piezas y compartiendo la marca con orgullo en sus círculos. Hemos creado una marca accesible y aspiracional a la vez, un lugar donde cualquiera puede experimentar el lujo en un espacio bello y acogedor.
Que Selfridges nos invite de nuevo para una residencia navideña es un momento de cierre de círculo. Volvemos a aportar algo nuevo a su universo: arte, color y storytelling, creando un espacio donde la alta joyería y el arte contemporáneo dialogan entre sí. Nos hemos asociado con Maddox Gallery, que comisarió las paredes de nuestra tienda de Bond Street cuando abrimos por primera vez, para recrear esa misma energía y lenguaje visual dentro de Selfridges.
¿Cuáles han sido los mayores retos como “disruptoras” dentro de la industria del diamante y cómo ha sido la respuesta del mundo del diamante natural?
Sinceramente, el mayor desafío no han sido los consumidores. Desde el primer día han sido abiertos, inteligentes, curiosos y estaban preparados. La verdadera resistencia ha venido desde dentro de la propia industria.
He trabajado en el mundo del diamante durante 20 años y muchos de los líderes con los que había colaborado me dijeron que no lo lograríamos, que nadie tomaría en serio los diamantes creados en laboratorio. También nos enfrentamos a entornos de proveedores dominados por hombres que cuestionaban por qué nosotras, imponiéndonos condiciones de inventario injustas y dejando claro que no veían los diamantes de laboratorio como dignos del “territorio del lujo”.
Ha requerido tiempo, educación y mucha perseverancia para que la industria se alineara. Ese cambio está ocurriendo ahora. Las mismas personas que dudaban empiezan a comprender que los diamantes creados en laboratorio no son una amenaza, sino parte del futuro.
Como fundadoras con la naturaleza y la sostenibilidad en el centro, ¿cómo influye esto en cada paso de vuestro proceso creativo?
Influye en todo. La sostenibilidad no es algo que añadamos al final, es el filtro a través del cual tomamos cada decisión. Nos centramos en socios que trabajan con energías renovables, en el tallado ético y en crear piezas que honren la artesanía al tiempo que reducen el impacto ambiental. La naturaleza y la responsabilidad guían todo el recorrido, desde la semilla hasta la piedra y de la piedra al diseño.
«La sostenibilidad no es algo que añadamos al final, es el filtro a través del cual tomamos cada decisión».




¿Cómo han ayudado las innovaciones tecnológicas en los diamantes creados en laboratorio a alcanzar vuestros objetivos?
La innovación ha sido una de nuestras grandes aliadas. La tecnología ha avanzado a tal velocidad que hoy podemos crear piedras con una claridad, un rendimiento lumínico y una escala extraordinarios. Esto nos permite ampliar los límites creativos, ofrecer diamantes de color a nuestros clientes y construir un modelo de negocio con proyección global sin comprometer jamás la calidad ni la ética.
¿Cómo imagináis el futuro de The Diamond Lab?
El futuro es global. Estamos construyendo The Diamond Lab como una marca internacional, con aperturas previstas en Oriente Medio, Estados Unidos y Asia en los próximos 24 meses. Además, estamos desarrollando nuestro propio laboratorio, lo que nos permitirá tener un control total desde el crecimiento de la piedra hasta la joya final, todo ello impulsado por energías renovables.
La visión a largo plazo es sencilla: convertirnos en la casa de diamantes moderna líder a nivel mundial, integrando el arte en cada uno de nuestros espacios y haciendo de ello una parte esencial de nuestra identidad de marca.
¿Podemos esperar colaboraciones interesantes en el futuro?
Sin duda. Actualmente estamos trabajando en una colaboración con un reconocido artista contemporáneo para crear una colección exclusiva de joyería, fusionando arte y diamantes de una forma muy fiel a nuestro ADN.
Además, a finales de este año abriremos durante el Abu Dhabi F1 en el Mandarin Oriental del Emirates Palace, donde presentaremos piezas muy especiales y mostraremos el siguiente capítulo de The Diamond Lab.
A medida que The Diamond Lab impulsa el valor de los diamantes creados en laboratorio, ¿qué es lo más importante que te gustaría que los lectores recordaran?
El verdadero valor de un diamante está en su talla, su pulido y su simetría. La belleza y el brillo nacen de la artesanía y de cómo se da forma a la piedra, no de si crece bajo tierra o sobre ella.
«Los diamantes creados en laboratorio no son menos. Son simplemente la siguiente evolución de un objeto que hemos amado durante generaciones».


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© Courtesy by The Diamond Lab