Structural art in fashion

Moda estructural | Cómo el arte, la arquitectura y la impresión 3D están transformando la moda

La moda estructural transforma las prendas en obras de arte escultóricas mediante construcciones innovadoras, siluetas audaces y tecnologías de vanguardia. Desde la elegancia geométrica del Art Déco hasta las pioneras creaciones impresas en 3D de Iris van Herpen, descubre cómo la moda arquitectónica continúa redefiniendo la creatividad, la sostenibilidad y el futuro del diseño.

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Cuando el arte estructural y la moda se fusionan

La moda puede ser discreta o audaz, minimalista o extravagante, sobria o vibrante. Su energía no procede únicamente de los colores y los estampados, sino también de las formas que crea: sus siluetas. A veces, las siluetas se consideran detalles de nicho y se pasan por alto como elementos innecesarios. Sin embargo, si prestamos más atención, descubrimos que las siluetas, incluso aquellas que apenas percibimos, nos rodean y desempeñan un papel fundamental en nuestra forma de vestir. Pueden ser clásicas, románticas, fluidas, angulosas, geométricas o incluso inspiradas en animales. Estas formas pueden proceder del mundo natural o de la arquitectura que moldea silenciosamente nuestras ajetreadas vidas modernas. Es precisamente aquí donde entra en escena el arte estructural.

La moda estructural utiliza técnicas de construcción innovadoras para crear siluetas que no surgirían de forma natural. Estos diseños desafían los límites de la apariencia que puede adoptar una prenda, convirtiéndola en una obra de arte que se puede llevar.

La evolución de la moda estructural

A lo largo de la historia, la indumentaria se ha servido de estructuras ocultas para moldear el cuerpo, desde los verdugados renacentistas y los paniers del siglo XVIII hasta las crinolinas y polisones victorianos. Estas prendas utilizaban aros, ballenas, rellenos y corsés para crear siluetas exageradas que reflejaban los ideales de belleza de cada época. Sin embargo, estas estructuras servían principalmente para moldear el cuerpo según las proporciones consideradas elegantes, en lugar de convertirse en declaraciones artísticas por sí mismas.

El siglo XX marcó un punto de inflexión para la moda estructural con la consolidación del Art Déco, un movimiento artístico francés que floreció durante las décadas de 1920 y 1930. El Metropolitan Museum of Art de Nueva York describe el Art Déco como un movimiento inspirado en su predecesor, el Art Nouveau, que adoptó las formas geométricas en contraste con las suaves siluetas anteriores a la guerra. También reflejó el espíritu creativo de su tiempo al incorporar influencias de otros movimientos: el entusiasmo del futurismo por la tecnología, la fascinación del cubismo por la repetición y la geometría, las audaces distorsiones del expresionismo alemán y la teatralidad de los Ballets Rusos. En conjunto, estas influencias hicieron del Art Déco un estilo rico y multidimensional.

Más tarde, en la década de 1960, el movimiento vanguardista del Pop Art irrumpió en la industria de la moda con formas geométricas radicales e incorporó materiales industriales como el metal, el alambre y el plástico para crear siluetas futuristas. La moda de la era espacial tuvo una presencia especialmente intensa durante aquellos años. Tejidos de lamé brillante, sombreros esféricos que recordaban a los cascos presurizados de los astronautas, chaquetas de líneas cuadradas, botas go-go, gafas extragrandes y vestidos tubulares dominaron las pasarelas.

Durante la década de 1990, los diseñadores japoneses lideraron una ola de moda vanguardista y deconstruida que abrió un nuevo capítulo en la industria. En lugar de seguir las reglas de la sastrería occidental tradicional, experimentaron con formas escultóricas y volúmenes amplios. La ropa dejó de enfatizar los contornos del cuerpo para ocultarlos bajo siluetas audaces y abstractas.

IRIS VAN HERPEN – Collections Haute-Couture

El legado posthumano de Iris van Herpen

En la moda, la idea de lo posthumano representa una profunda conexión y superposición entre las personas y el mundo no humano. Iris van Herpen encarna este concepto fusionando arte, moda y tecnología y creando diseños que existen en un espacio situado entre las categorías tradicionales.

Su trabajo utiliza a menudo las tecnologías más avanzadas para capturar aquello que normalmente resulta invisible o intangible, como los sueños, las ondas sonoras, el humo que flota en el aire o los campos magnéticos. Se siente especialmente atraída por formas orgánicas complejas, como las telas de araña, las alas de mariposa, las conchas o los esqueletos, porque, como explicó al comisario Andrew Bolton, estas estructuras naturales son prácticamente imposibles de reproducir en dos dimensiones: “Con la impresión 3D me atrae especialmente lo orgánico… porque en estructuras orgánicas como los fósiles, por ejemplo, existen formas que no se pueden reproducir fácilmente a mano”.

Para van Herpen, la hibridación es esencial. Sus diseños unen lo digital y lo físico, presentando a las mujeres como figuras posthumanas moldeadas por sus relaciones con la tecnología y el mundo que las rodea. Al establecer vínculos con elementos no humanos, van Herpen cuestiona nuestra concepción de lo que significa ser humano y muestra que nuestros cuerpos están siempre conectados con un universo material más amplio, tanto a través de la naturaleza como de la tecnología.

IRIS VAN HERPEN – Collections Haute-Couture

Impresión 3D hoy: innovación y sostenibilidad

Iris van Herpen está considerada una de las pioneras de la impresión 3D, pero su legado, que comenzó con el lanzamiento de su firma de alta costura hace casi veinte años, sigue siendo plenamente contemporáneo. El Journal of Fashion Technology & Textile Engineering señala que las prendas fabricadas mediante impresión 3D ofrecen un nuevo nivel de personalización, ya que pueden diseñarse digitalmente e imprimirse con precisión para adaptarse a cada persona. Al partir de un diseño digital e imprimir únicamente el material necesario, este enfoque ayuda a eliminar los residuos derivados del exceso de tejido y los materiales sobrantes.

Además, a diferencia de los textiles tradicionales, que suelen depender de recursos no renovables y procesos de fabricación intensivos en energía, la impresión tridimensional permite a los diseñadores elegir materiales más sostenibles, incluidos polímeros biodegradables, plásticos reciclados e innovadoras alternativas de origen biológico. Muchos de estos nuevos materiales pueden incluso reciclarse, reduciendo aún más su impacto medioambiental y favoreciendo un proceso de producción más circular. Asimismo, al transformar los residuos en nuevos diseños, se reduce la necesidad de utilizar nuevos recursos.

Otra ventaja es que la producción textil tradicional utiliza cantidades significativas de agua y productos químicos, especialmente durante los procesos de teñido y acabado, mientras que la impresión tridimensional suele emplear materiales que ya incorporan el color. Como resultado, este proceso puede reducir considerablemente el consumo de agua y la contaminación asociada a los tintes textiles, algo especialmente relevante en regiones afectadas por la escasez de agua. Por último, las prendas creadas mediante impresión tridimensional pueden ser más duraderas, ya que cada pieza se diseña digitalmente y puede optimizarse para mejorar su resistencia, prolongando así su vida útil y reduciendo la necesidad de sustituirla con tanta frecuencia. Esta combinación de personalización, sostenibilidad y durabilidad demuestra cómo la impresión 3D está contribuyendo a construir un futuro más responsable para la moda.

La moda estructural ha evolucionado desde las construcciones históricas de la indumentaria hasta convertirse en una audaz forma de expresión artística y tecnológica. A medida que los diseñadores continúan experimentando con siluetas escultóricas, materiales innovadores e impresión 3D, las fronteras entre moda, arquitectura y arte se difuminan. Visionarias como Iris van Herpen demuestran que la moda estructural no solo está redefiniendo la estética, sino también dando forma a un futuro más sostenible e imaginativo para la industria.

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©Karina Karina vía Unsplash

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