¿Cómo Luchar Contra los Tabúes Menstruales?

 

 

La menstruación ha sido un tema controversial desde hace un largo tiempo.  El ciclo menstrual en la actualidad está rodeado de tabúes culturales y sociales que afectan a la mujer. Y eso es algo que tanto mujeres como hombres debemos de cambiar, pero ¿por donde se debe de empezar?

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Antes que nada, es necesario comprender el origen de los estigmas menstruales. Los cuales remontan a tiempos lejanos que históricamente han construido la percepción moderna de lo que conocemos sobre el tema. Para decir lo obvio, la menstruación es constantemente considerada como algo vergonzoso que las mujeres deben de esconder de los demás y manejar con discreción. Académicos han determinado que esto se debe a distintas razones de distintos grupos en distintos espacios geográficos; pero entre estas razones se encuentra el miedo a la sangre, la percepción de suciedad e incluso la representación de impureza o pecado. 

Curiosamente estos tabúes han crecido independientemente el uno del otro, pero han logrado formar una “cultura de silencio” en las mujeres a nivel global.  Aunque hay notable excepciones en ciertas culturas que ven la menstruación como un símbolo de sanación y crecimiento (ejemplos son Poopunitha Neerattu Vizha, Quinceañera, Bat Mitzvah and Sweet 16). Es la realidad que la mayoría sigue percibiendo el periodo como algo malo e incómodo de conversar.

En varias ocasiones las mujeres se han visto obligadas a detener sus actividades cotidianas por su periodo, alejadas de los demás como parias de la sociedad solamente por ser parte de algo natural del cuerpo humano. Un caso común, en regiones como Medio Oriente, África y Asia es que las mujeres que han experimentado su primera menstruación se vuelven disponibles para el casamiento. Aun cuando se sabe que la menstruación puede llegar en una adolescente de 15 años hasta en una niña de 8, las culturas permiten que ellas se casen. 

Otra situación, que muchas han experimentado, es el estereotipo de una mujer histérica, loca y exagerada simplemente porque está en su periodo. Si bien las mujeres vivimos un fase de desequilibrio durante la menstruación eso no significa que esté bien el discurso sobre la hipersensibilidad de las mujeres. Que al final puede provocar el desprestigio de nuestras acciones y decisiones. La realidad es que hay más de una razón lógica para sentir emoción, felicidad, tristeza y enojo sin estar ligado con la idea del descontrol físico femenino. 

 
 
 
 
 

Sin duda, es momento de que la sociedad avance y acepte la menstruación por lo que realmente es. Un proceso natural y saludable que es parte del sistema reproductivo de las mujeres. El cual asegura el bienestar de muchas porque es una señal de balance hormonal, salud en los huesos, función tiroidea, peso saludable y función suprarrenal.  

¿QUÉ PODEMOS HACER? 

 

INFORMAR

La información es poder. La desigualdad social es un fenómeno que ha limitado el acceso al conocimiento a muchas mujeres, especialmente las que viven en situación de pobreza extrema. Hay niñas, adolescentes y mujeres que no cuentan con los mismos recursos para aprender y entender su menstruación. Sencillamente tienen que vivir su ciclo conforme a lo que las demás personas les enseñan, ya sea algo bueno o algo malo. Para algunas su primer periodo llega como una pesadilla por la falta de razonamiento que tienen sobre el tema. 

Así pues, es una obligación ética y moral para las mujeres y hombres que tienen los instrumentos necesarios, el distribuir conocimiento. Ya sea mediante campañas, iniciativas sociales, cursos gratuitos, clases abiertas, foros de conversación y mucho más; es posible aumentar la educación de la gente sobre la menstruación.

Todo esto a base de datos correctos e investigaciones adecuadas que también aporten para cambiar estos tabúes. Ya que no solo se trata de informar a las mujeres  sino también de destruir los conceptos negativos que hay en otras sociedades, generaciones y comunidades sobre lo que el periodo representa. Plan International, una organización internacional dedicada a los derechos de las niñas en América Latina y el mundo, afirma que adolescentes y jóvenes quieren aprender más sobre la salud menstrual, y el 92% está de acuerdo en que los períodos menstruales deben ser normalizados.

 

Educar tanto a niñas como niños en estos temas, tiene un impacto positivo para acabar con la vergüenza y el estigma del periodo menstrual ” - Débora Cóbar, Directora Regional de Plan International para América Latina y el Caribe.

 
 

SOPORTE

El apoyo colectivo es la respuesta. La menstruación ya es una situación, por sí misma, complicada para muchas. El reto físico que conlleva ya es una carga con la que lidiar todos los meses y si a esto se le aumentan los desafíos sociales entonces se vuelve una tarea desgastante. Debería de ser un objetivo común el que sea posible vivir el periodo contando con el entendimiento, solidaridad y soporte externo. Lo cual ya se ha visto en varias ocasiones. 

Por ejemplo, una vez que surgió el tema sobre las mujeres de bajos y medianos ingresos que cuentan con mayores limitaciones para adquirir productos higiénicos menstruales, la comunidad internacional empezó a combatir esta situación. Los esfuerzos para bajar los impuestos de productos menstruales fue un éxito en distintos países. En 2004 el primer país en implementar esta acción fue Kenya, en 2015 fue Canadá, donde le siguió Malasia, India y Australia en 2018 y el pasado 2021 México se unió. 

Finalmente, esto como muchas prácticas más se pueden realizar a nivel nacional, internacional e individual para construir un sistema de apoyo hacia todas las mujeres. Con el fin de dar un paso más hacia el bienestar general y a la igualdad de derechos. 

 
 
 
 
 
 

ACEPTAR

Aunque sea difícil en muchas ocasiones ¡Hay que aprender a amar nuestro periodo! Si nosotras no podemos ver la menstruación como algo bueno y natural entonces ¿quién lo va a hacer? Queda en las mujeres cambiar los tabúes que rodean a la menstruación siempre y cuando todas lo crean. Ya que, mientras se encare negativamente el periodo entonces solo se perpetúan los conceptos negativos que existen del mismo. 

Todas las mujeres viven la menstruación en diferentes formas, cada una es única. Pero dejar atrás la molestia y la frustración de esta etapa, es un pequeño hábito que puede cambiar grandes cosas en el futuro. Claramente esto no va a ser tarea fácil, especialmente tras estar en constante dolor por los cólicos. Pero poco a poco, mientras una escuche a su cuerpo, lo entienda y lo acepte será posible valorar el periodo. De hecho, existen muchas formas para sobrellevar la situación como: hacer ejercicio, tomar agua, usar productos sostenibles, crear remedios naturales, usar ropa cómoda, pedir ayuda, etc. 

No ser exigentes con nosotras mismas y construir una relación afectiva con la menstruación puede generar un gran cambio…

 

 
 

© Imagen Destacada: Monika Kobuz via Unsplash  

 

 

+  Words:

Regina Berndt
Luxiders Magazine