Mes de Concienciación sobre la Menopausia: Entrevista con la Dra. Priyanka Mehta
Octubre fue el Mes de Concienciación sobre la Menopausia, durante el cual se llevaron a cabo diversas campañas en todo el mundo. Sin embargo, la menopausia y la perimenopausia siguen siendo objeto de una investigación muy insuficiente. En una entrevista con la Dra. Priyanka Mehta, la especialista explica en detalle los aspectos biológicos, los síntomas y los tratamientos disponibles para la menopausia y la perimenopausia.
La Sociedad Internacional de Menopausia fue fundada en 1978 con el objetivo de concienciar y mejorar la vida de las mujeres en todo el mundo. La organización ofrece formación basada en evidencia científica sobre la salud femenina y busca impulsar la investigación sobre la menopausia. Sin embargo, la menopausia sigue siendo un campo considerablemente poco investigado.
Según la Facultad de Medicina de Harvard, es probable que más del 75% de las enfermedades relacionadas con la edad estén influenciadas por la menopausia de una forma u otra. A pesar de ello, el 99% de los estudios preclínicos sobre el envejecimiento no tienen en cuenta la menopausia.
Esta falta de investigación puede hacer que las mujeres se sientan inseguras o confundidas acerca de sus síntomas o las opciones de tratamiento disponibles. Para ayudar a las mujeres a comprender los mecanismos biológicos de la menopausia, sus síntomas, los posibles niveles de gravedad y las opciones de tratamiento, entrevistamos a la Dra. Priyanka Mehta. La Dra. Mehta es especialista en menopausia, perimenopausia y salud hormonal y ejerce en el Reino Unido.

En conversación con la Dra. Priyanka Mehta
¿Por qué la perimenopausia suele comenzar antes de que las mujeres se den cuenta de lo que está sucediendo?
Porque normalmente no comienza con un único síntoma evidente. Muchas mujeres siguen teniendo la menstruación cuando empiezan a aparecer los primeros cambios. Pueden notar que ya no duermen tan bien, que se sienten más ansiosas o irritables, que su capacidad de concentración no es la misma o que, de repente, experimentan niebla mental o fatiga. Muy a menudo lo atribuyen al trabajo, a los hijos, al estrés o simplemente al envejecimiento.
La perimenopausia puede comenzar varios años antes de la última menstruación, y los niveles hormonales pueden fluctuar considerablemente durante este periodo. Por eso, muchas mujeres dicen «Simplemente no me siento como antes» mucho antes de darse cuenta de que las hormonas pueden estar influyendo en lo que les sucede.
¿Cuáles son los síntomas de la menopausia y la perimenopausia para los que las mujeres están menos preparadas, más allá de los sofocos?
Creo que los síntomas que más sorprenden a las mujeres son los que afectan al cerebro y al estado de ánimo. La niebla mental, la falta de concentración, los olvidos, la ansiedad, la irritabilidad y las alteraciones del sueño pueden resultar muy desconcertantes, especialmente para las mujeres que siempre han sido muy organizadas y resolutivas. También pueden aparecer dolores articulares, dolores de cabeza, palpitaciones, cambios en la piel y el cabello, sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales y disminución de la libido.
Muchas mujeres también notan cambios en su composición corporal. Pueden perder masa muscular con mayor facilidad y acumular grasa en la zona abdominal, aunque su peso no haya variado considerablemente.
¿Qué síntomas son normales durante esta transición y cuáles deberían consultarse siempre con un médico?
Las menstruaciones irregulares, los sofocos, los sudores nocturnos, las alteraciones del sueño, los cambios de humor, la niebla mental, los dolores articulares y la sequedad vaginal son síntomas habituales durante la perimenopausia y la menopausia. Sin embargo, no debemos dar por hecho que todos los síntomas están causados por la menopausia.
Los sangrados abundantes o prolongados, el sangrado después de mantener relaciones sexuales o cualquier sangrado que aparezca tras 12 meses sin menstruación deben ser evaluados siempre por un médico.
Lo mismo ocurre con la aparición de un nuevo bulto en el pecho, cambios en los pezones, palpitaciones persistentes, pérdida de peso inexplicable, fatiga intensa, dolor torácico, dificultad para respirar o cambios importantes en el estado de ánimo. En ocasiones, la menopausia puede coexistir con otras afecciones, como problemas de tiroides, deficiencia de hierro o alteraciones metabólicas.

¿Qué ocurre realmente a nivel hormonal en el cuerpo durante la perimenopausia y la menopausia?
No se trata simplemente de que los niveles de estrógenos disminuyan gradualmente. Durante la perimenopausia, la ovulación se vuelve menos predecible. Los niveles de progesterona pueden disminuir o fluctuar, mientras que los estrógenos pueden experimentar subidas y bajadas bastante pronunciadas. Por eso, los síntomas pueden parecer inconsistentes. Una mujer puede sentirse bien durante varias semanas y, de repente, experimentar problemas de sueño, ansiedad, sensibilidad en los senos o sofocos.
A medida que se acerca la menopausia, la producción de estrógenos en los ovarios acaba disminuyendo de forma más constante y los niveles de FSH (hormona foliculoestimulante) aumentan. Estas hormonas influyen en mucho más que la menstruación. Afectan al sueño, al estado de ánimo, a la regulación de la temperatura corporal, a los huesos, al metabolismo, a la salud vaginal e incluso a nuestras capacidades cognitivas. Por eso, un único análisis de sangre no siempre ofrece una visión completa de lo que ocurre durante la perimenopausia.
¿Cómo pueden las mujeres distinguir los síntomas relacionados con la menopausia de los provocados por el estrés, el envejecimiento, la depresión u otros problemas de salud?
Existe una gran superposición de síntomas. El estrés puede alterar el sueño, la concentración y el estado de ánimo. Los problemas de tiroides pueden provocar fatiga y palpitaciones. La deficiencia de hierro puede causar agotamiento y caída del cabello. La depresión puede afectar al sueño, la motivación y las capacidades cognitivas.
Por eso, analizamos el conjunto de los síntomas. Si una mujer tiene más de cuarenta años, sus menstruaciones están cambiando y, además, comienza a experimentar sofocos, sudores nocturnos, síntomas vaginales o varios síntomas nuevos al mismo tiempo, aumenta la probabilidad de que se encuentre en la perimenopausia. Lo importante es no atribuirlo todo a la menopausia, pero tampoco descartar todos los síntomas como simples consecuencias del estrés o del envejecimiento.
¿Qué cambios en el estilo de vida cuentan con mayor respaldo científico?
El entrenamiento de fuerza es probablemente una de las medidas más importantes que pueden adoptar las mujeres en la mediana edad. Perdemos masa muscular de forma natural a medida que envejecemos, y este proceso puede acelerarse durante la menopausia. Los músculos no solo son importantes para mantener la fuerza, sino también para la salud ósea, el metabolismo y la conservación de la autonomía en etapas posteriores de la vida. Suelo recomendar una combinación de ejercicios de resistencia, caminatas regulares o actividad aeróbica, una ingesta adecuada de proteínas, abundante fibra y una alimentación basada principalmente en alimentos poco procesados. El sueño también desempeña un papel fundamental.
El alcohol puede empeorar el sueño y los sofocos, mientras que el tabaco tiene efectos negativos claramente demostrados sobre la salud cardiovascular y ósea. No recomendaría dietas extremas para la menopausia. Mantener de forma constante unos hábitos saludables básicos resulta mucho más beneficioso.

¿Qué deberían saber hoy las mujeres sobre la terapia hormonal sustitutiva? ¿Quiénes pueden beneficiarse, cuáles son los riesgos y por qué ha cambiado el enfoque médico sobre este tratamiento?
El cambio más importante es que ahora entendemos la terapia hormonal sustitutiva (THS) de una manera mucho más individualizada.
No se trata simplemente de afirmar que «la THS es buena» o «la THS es peligrosa». Tenemos en cuenta la edad de la mujer, sus síntomas, sus antecedentes médicos y familiares, si conserva el útero y el tipo de hormonas utilizadas, así como su vía de administración. Para muchas mujeres sanas con síntomas menopáusicos significativos, especialmente cuando el tratamiento se inicia alrededor de la menopausia, la THS puede ser muy eficaz. Sigue siendo el tratamiento más eficaz para los sofocos y los sudores nocturnos, y también ayuda a aliviar los síntomas vaginales y a prevenir la pérdida de masa ósea.
Si una mujer conserva el útero, es necesario administrar progesterona u otro progestágeno junto con los estrógenos sistémicos para proteger el revestimiento del útero. Además, cada vez utilizamos más estrógenos administrados a través de la piel, como parches o geles, porque pueden ofrecer ventajas para algunas mujeres en comparación con los estrógenos orales.
El enfoque ha cambiado porque ahora comprendemos mucho mejor el riesgo absoluto, el momento de inicio del tratamiento, las dosis y los factores de riesgo individuales, en lugar de tratar a todas las mujeres de la misma manera.
¿Qué tratamientos no hormonales o alternativas cuentan actualmente con evidencia científica sólida?
Existen varias opciones. La terapia cognitivo-conductual específica para la menopausia puede ayudar a las mujeres a controlar los sofocos, mejorar el sueño y afrontar el impacto psicológico de los síntomas.
También existen medicamentos no hormonales sujetos a prescripción médica que pueden ayudar a aliviar los sofocos, entre ellos algunos antidepresivos, la gabapentina y fármacos más recientes como el fezolinetant.
Para la sequedad vaginal, los hidratantes y lubricantes pueden resultar útiles, y los estrógenos vaginales de aplicación local son muy eficaces para muchas mujeres. Donde soy más cautelosa es con los suplementos comercializados como productos para «equilibrar las hormonas de forma natural». Algunos pueden ser inofensivos, otros pueden interactuar con medicamentos y muchos cuentan con mucha menos evidencia científica de la que se hace creer a las mujeres. Que algo sea natural no significa automáticamente que sea seguro o eficaz.
¿En qué momento debería una mujer buscar asesoramiento médico especializado?
No es necesario esperar hasta que los síntomas se vuelvan insoportables. Si los síntomas de la menopausia afectan al sueño, al trabajo, a las relaciones personales, a la salud sexual, al estado de ánimo o a la calidad de vida, es un buen momento para buscar ayuda.
Las mujeres que experimentan la menopausia antes de los 45 años deberían someterse a una evaluación médica, y cualquier mujer menor de 40 años con sospecha de insuficiencia ovárica prematura necesita una valoración médica adecuada. Las mujeres con antecedentes de cáncer de mama, coágulos sanguíneos, enfermedades cardiovasculares o problemas médicos o ginecológicos más complejos también pueden beneficiarse del asesoramiento de un especialista en menopausia. Y si a una mujer le han dicho simplemente que «tiene que aguantar» a pesar de presentar síntomas importantes, es razonable buscar una segunda opinión.
¿Qué le gustaría que las mujeres supieran sobre la menopausia antes de llegar a los cuarenta años?
Me gustaría que las mujeres comprendieran que la menopausia no comienza el día en que desaparece la menstruación. La perimenopausia suele empezar años antes. También me gustaría que vieran la década de los cuarenta como una etapa para invertir en los próximos 30 o 40 años de su salud. Desarrollar masa muscular. Proteger los huesos. Conocer sus niveles de presión arterial y colesterol. Cuidar el sueño. Prestar atención a la salud mamaria. Cuidar la salud vaginal y sexual.
Y aprender sobre las hormonas antes de encontrarse en medio de los síntomas e intentar comprender qué está sucediendo. Para mí, la menopausia no debería presentarse como un declive.
Es una transición y, para muchas mujeres, puede convertirse en una oportunidad muy valiosa para re-evaluar su salud y decidir cómo quieren sentirse y desenvolverse durante las próximas décadas. A menudo la llamo un nuevo comienzo en la mediana edad.
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