Sostenibilidad en el deporte | Cómo se están transformando el fútbol, el tenis, el golf, el pádel y otros deportes
Descubre cómo la sostenibilidad está transformando el fútbol, el baloncesto, el tenis, el golf, el pádel y otros deportes a través de la acción medioambiental, la inclusión social y una mayor accesibilidad.
Responsabilidad medioambiental
Si observamos de cerca el mundo del deporte actual, queda claro que los avances hacia una mayor sostenibilidad medioambiental están impulsados por una nueva ola de innovación.
La tecnología ya no se limita a conseguir mejores tiempos o estadísticas. Se ha convertido en una pieza fundamental en la manera en que los clubes y las organizaciones replantean su impacto medioambiental. Desde estadios inteligentes que consumen menos energía y sistemas innovadores de venta de entradas que reducen el uso de papel hasta nuevas formas de facilitar que los aficionados se desplacen a los partidos de manera más sostenible, todo el ecosistema está evolucionando.
Los datos lo respaldan. Una investigación de la Universidad Corvinus de Budapest, en Hungría, muestra que los avances tecnológicos están marcando una diferencia significativa en la forma en que el deporte asume sus responsabilidades medioambientales. Pero la cuestión va más allá de los dispositivos y los datos. A medida que equipos y ligas se apresuran a adoptar las últimas tecnologías, los expertos comienzan a plantear preguntas importantes sobre cómo esta innovación afecta tanto al espíritu de la competición como a la experiencia de los aficionados. Subrayan la importancia de establecer normas justas y democráticas que orienten estos cambios, garantizando que el avance hacia un deporte más sostenible e inteligente beneficie a todos y preserve la esencia del juego.
Algunos ejemplos actuales de estos avances tecnológicos aplicados a la sostenibilidad son:
Los estadios de la Copa Mundial de la FIFA 2026
13 de las 16 sedes han obtenido la certificación LEED de construcción sostenible. En conjunto, han instalado más de 11.500 paneles solares, ahorrarán más de 100 millones de galones de agua potable al año y se espera que eliminen más de 5 millones de plásticos de un solo uso. Cuatro de las sedes reutilizan, reciclan o compostan prácticamente todos sus residuos. La FIFA se ha comprometido a reducir sus emisiones en un 50 % para 2030 y alcanzar las cero emisiones netas en 2040.
Wimbledon
El All England Club lleva años desarrollando un amplio programa de sostenibilidad. Ha adoptado importantes medidas para reducir los plásticos de un solo uso en sus instalaciones, ha introducido alternativas reutilizables y puntos de recarga de agua y utiliza electricidad procedente de fuentes renovables para abastecer la mayor parte de sus operaciones. Wimbledon también cuenta con iniciativas centradas en la alimentación sostenible y la gestión de residuos, además de infraestructura para vehículos eléctricos. El All England Lawn Tennis Club se ha comprometido a alcanzar las cero emisiones netas en sus operaciones para 2030, con un objetivo más amplio de lograr las cero emisiones netas en toda su cadena de suministro para 2040.

Genesis Scottish Open (DP World Tour)
El Genesis Scottish Open 2026, celebrado en The Renaissance Club, utiliza hidrógeno verde y energía solar como parte de un ambicioso programa de sostenibilidad. Dos unidades de generación de hidrógeno de 250 kWh (HPU), equipadas con almacenamiento en baterías, suministran energía a las infraestructuras de hospitalidad y merchandising, incluidas las pantallas gigantes y el Genesis Public Lounge, mientras que otra unidad HPU independiente abastece de energía a todo el complejo de retransmisión. Se estima que la sustitución de los generadores diésel permitirá ahorrar alrededor de 16.200 kg de CO₂e. El escenario principal y la tienda de merchandising de la Fan Village también funcionan con energía solar. El programa de sostenibilidad del torneo incluye además puntos de recarga de agua, alimentos de origen local e iniciativas para reducir el desperdicio alimentario.
Estrategia de Sostenibilidad de la FIBA 2025–2029
La FIBA puso en marcha una amplia Estrategia de Sostenibilidad para el periodo 2025–2029 que abarca la responsabilidad medioambiental, el impacto social, la gobernanza y la sostenibilidad económica. Entre sus prioridades medioambientales se encuentran el clima, los recursos, los residuos, la movilidad y la biodiversidad, mientras que sus prioridades sociales incluyen la protección, la integridad, la diversidad y la inclusión, las mujeres en el baloncesto, el desarrollo juvenil y el impacto en las comunidades. Uno de sus principales objetivos es integrar los principios de sostenibilidad en la planificación, organización y legado de las grandes competiciones, comenzando por la Copa del Mundo de Baloncesto Femenino FIBA 2026 y la Copa del Mundo de Baloncesto FIBA 2027. La FIBA también trabaja con sus federaciones nacionales y con el conjunto de la comunidad del baloncesto para impulsar la sostenibilidad en todo el deporte.
Men’s EHF EURO 2026: “Pure Promise”
Organizado conjuntamente por Dinamarca, Suecia y Noruega, el Men’s EHF EURO 2026 estableció un nuevo referente para la sostenibilidad en el balonmano. A través del concepto común de sostenibilidad “Pure Promise”, el torneo se centró en siete ámbitos: agua, alimentos y bebidas, transporte, reutilización y reciclaje, residuos, participación de los aficionados, y recopilación de datos y medición de emisiones. Entre las iniciativas se incluyeron botellas reutilizables, puntos de recarga de agua, transporte sostenible, reducción de residuos, concienciación de los aficionados y medición del impacto climático.
Federación Internacional de Pádel (FIP)
La Federación Internacional de Pádel ha convertido la sostenibilidad en una prioridad dentro de su planificación estratégica, con un programa centrado en integrar criterios de sostenibilidad en sus operaciones, fomentar la responsabilidad social, minimizar el impacto medioambiental y garantizar la viabilidad del deporte a largo plazo. La FIP también ha respaldado iniciativas medioambientales a través de sus torneos y otras actividades, incluidos proyectos destinados a promover la responsabilidad medioambiental y la biodiversidad.

Promover la inclusión social y la igualdad
Los expertos consideran que practicar deportes con conciencia medioambiental puede favorecer la salud física y mental y generar un mayor sentido de responsabilidad personal hacia el medio ambiente. De acuerdo con una visión sostenible del deporte, este debería servir como una valiosa plataforma para la educación, el cambio de comportamiento y la participación de las comunidades en el contexto de la mitigación del cambio climático. Sin embargo, las mujeres en el deporte siguen enfrentándose a complejas barreras que condicionan sus trayectorias y experiencias.
Un análisis dirigido por la Dra. Sridevi Magapu, profesora asociada de Educación Física en el AMS Arts & Science College for Women de Hyderabad, pone de manifiesto los arraigados sesgos históricos y los obstáculos institucionales que siguen influyendo en quién puede practicar deporte, competir y alcanzar el máximo nivel. Muchas deportistas se encuentran en desventaja debido a una menor inversión en su desarrollo. Desde el deporte de base hasta el ámbito profesional, los programas deportivos femeninos reciben con frecuencia menos financiación, menos recursos y un acceso más limitado a instalaciones y entrenadores de alta calidad que sus equivalentes masculinos.
Afortunadamente, en los últimos años parecen haberse producido avances significativos. Un artículo de Dafna Kaufman, del Departamento de Comunicación de la Universidad de Carolina del Norte, señala que durante la década de 2020 el deporte femenino ha experimentado una notable transformación, tanto en términos de visibilidad como de avances estructurales reales. Los Juegos Olímpicos de París 2024 marcaron un hito al convertirse en los primeros de la historia en contar con el mismo número de mujeres y hombres compitiendo, simbolizando un importante paso hacia una verdadera paridad de género en el mayor escenario deportivo del mundo.
Este impulso va más allá de los Juegos Olímpicos. Ligas profesionales consolidadas como la WNBA han crecido en popularidad e influencia, mientras que competiciones que han regresado al panorama deportivo, como la PWHL, y nuevas propuestas, como la liga de baloncesto 3×3 Unrivaled, han despertado un enorme interés entre los aficionados, llegando a agotar entradas incluso antes de comenzar. Como han destacado los medios especializados en deporte femenino, 2024 no fue simplemente un año más. Representó un momento decisivo en el que el movimiento en favor del deporte femenino alcanzó un impulso sin precedentes y comenzó a generar cambios reales.
Acceso inclusivo y participación
El deporte aspira a ser un lenguaje universal, capaz de acoger a todas las personas y derribar barreras relacionadas con el origen, la identidad o las circunstancias personales. Las Naciones Unidas lo dejan claro: practicar y disfrutar del deporte sin discriminación es un derecho humano fundamental. Esta visión también está presente en la Carta Olímpica, que sitúa la no discriminación entre sus principios fundamentales, y en el Comité Olímpico Internacional, que reconoce la responsabilidad de todas las organizaciones deportivas de respetar y promover los derechos humanos.
Sin embargo, convertir estos principios en una realidad sigue siendo un desafío importante. El racismo, la desigualdad y la exclusión persisten en espacios deportivos de todo el mundo. Demasiadas personas, desde atletas que viven en situación de pobreza hasta personas con discapacidad, refugiados, mujeres, pueblos indígenas y miembros de la comunidad LGBTIQ+, continúan encontrando obstáculos para participar en igualdad de condiciones. El Consejo de Derechos Humanos y la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas han impulsado resoluciones e iniciativas destinadas a erradicar el racismo y la intolerancia del deporte, pero todavía queda mucho camino por recorrer.
Aun así, se están produciendo avances. Organizaciones como la World Players Association, que representa a más de 85.000 deportistas de todo el mundo, trabajan estrechamente con organismos internacionales para empoderar a los atletas, defender sus derechos y exigir responsabilidades a las instituciones. A través de alianzas, acciones de defensa y medidas concretas, el objetivo es garantizar que los terrenos de juego y las pistas deportivas reflejen verdaderamente los principios de igualdad, dignidad e inclusión para todas las personas.
La sostenibilidad en el deporte se está convirtiendo progresivamente en una práctica habitual. Grandes eventos y organizaciones como la FIFA, Wimbledon, la FIBA y la EHF están adoptando certificaciones medioambientales, objetivos de cero emisiones netas y compromisos con la economía circular. La inclusión social también avanza, con una mayor paridad de género y mejoras en la accesibilidad de las principales competiciones. Las bases están sentadas, pero será necesario mantener la inversión y reforzar la rendición de cuentas para que este impulso continúe.
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© Moises Alex vía Unsplash