A woman using retail therapy

Terapia de compras | Por qué comprar nos hace sentir mejor y cuándo se convierte en un problema

Ahora que comprar está a solo un clic, un gesto o un simple desplazamiento de pantalla, la tentación de consumir se ha convertido en parte de nuestra vida digital cotidiana. El comercio social, las tendencias que cambian a gran velocidad y las experiencias de compra cada vez más personalizadas han transformado no solo cómo consumimos, sino también por qué lo hacemos. ¿Qué ocurre a nivel psicológico cuando comprar se convierte en una fuente de consuelo, recompensa o evasión? ¿Y cuándo esa aparentemente inofensiva “terapia de compras” empieza a convertirse en algo más problemático? En conversación con el psicólogo y autor David Waskuri, exploramos la psicología que se esconde detrás de nuestro deseo de comprar, los mecanismos que favorecen las compras impulsivas y por qué comprenderlos puede ayudarnos a construir una relación más saludable con el consumo.

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La terapia de compras describe el uso de las compras como una forma de regular las emociones, ya sea el estrés, la tristeza, la ansiedad o simplemente el aburrimiento. Una compra puede proporcionar una sensación temporal de placer, control o expectación. El problema comienza cuando ese alivio desaparece y comprar se convierte en una respuesta recurrente ante emociones incómodas.

La terapia de compras es un tema ampliamente comentado en redes sociales, con más de 757,9 mil publicaciones en TikTok y 3,4 millones de publicaciones bajo el hashtag #retailtherapy en Instagram. #Haul supera los 19,9 millones de publicaciones en TikTok, donde los creadores muestran grandes cantidades de productos que han comprado recientemente, generalmente relacionados con la moda. Aunque a primera vista pueda parecer un meme divertido con el que resulta fácil identificarse, la terapia de compras plantea varias cuestiones: hasta qué punto las personas sienten la necesidad de consumir, los constantes cambios en las tendencias de moda y, posiblemente, la adicción a las compras.

Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada seis personas en la Región Europea de la OMS vive con algún trastorno de salud mental. De esta población, una de cada tres no recibe tratamiento. ¿Puede esta situación favorecer la incorporación de mecanismos de afrontamiento poco saludables en la vida cotidiana, como la terapia de compras o las compras impulsivas? Un estudio de la Universidad de Iowa estimó la prevalencia de las compras compulsivas en un 5,8 % entre los adultos estadounidenses.

David Waskuri es psicólogo, autor de Dark Psychology y CEO de Sveapsykologerna, una consulta de psicología con sede en Suecia. En esta entrevista, David explica el proceso psicológico que se esconde detrás de la terapia de compras, cómo las plataformas de compra fomentan las compras impulsivas y qué entendemos realmente por adicción a las compras.

Someone who is online shopping
© Rupixen via Unsplash

En conversación con David Waskuri

¿Cuál es la diferencia entre un trastorno de compra compulsiva y una adicción a las compras?

Los términos suelen utilizarse para describir comportamientos que se solapan, pero actualmente no existe un diagnóstico formalmente reconocido denominado “adicción a las compras” en el DSM-5-TR.

La compra compulsiva se refiere generalmente a un impulso persistente y difícil de controlar de comprar cosas, a menudo a pesar de sus consecuencias negativas. Cuando se utiliza el término “adicción a las compras”, normalmente se hace referencia a un patrón similar al de una adicción conductual: impulsos o deseos intensos, pérdida de control, intentos repetidos y fallidos de dejar de comprar y la continuación de este comportamiento a pesar de los problemas económicos, emocionales o de pareja que pueda provocar.

La distinción importante está entre disfrutar comprando y perder el control sobre este comportamiento. Comprar se convierte en una preocupación desde el punto de vista clínico cuando el comportamiento es persistente, difícil de controlar y provoca un malestar significativo o interfiere de forma importante en la vida de la persona.

 

¿Cuáles son las principales características de la terapia de compras?

La terapia de compras suele referirse al acto de comprar como una forma de regular las emociones, en lugar de hacerlo principalmente porque se necesita algo.

Por ejemplo, una persona puede comprar cuando se siente estresada, sola, ansiosa, aburrida o con el ánimo bajo. Comprar algo puede generar expectación, entusiasmo y una sensación temporal de recompensa o control.

Para la mayoría de las personas, recurrir ocasionalmente a la terapia de compras no tiene por qué ser problemático. La preocupación surge cuando comprar se convierte en una de las principales estrategias de una persona para gestionar emociones difíciles y, como consecuencia, experimenta repetidamente efectos negativos.

 

¿Cuáles son las principales etapas de la terapia de compras?

Un ciclo psicológico habitual puede desarrollarse de la siguiente manera: una persona experimenta una emoción incómoda, como estrés, tristeza, soledad o aburrimiento. Esto genera el impulso de hacer algo que cambie la forma en que se siente.

La persona empieza a mirar productos o a comprar, lo que puede generar expectación y distraerla temporalmente de la emoción original. Realizar la compra puede producir entonces una sensación de placer, alivio o control a corto plazo.

Sin embargo, esa sensación positiva puede desaparecer relativamente rápido. En una persona con un comportamiento de compra problemático, puede ser sustituida por sentimientos de culpa, arrepentimiento, ansiedad o estrés financiero.

Con el tiempo, esas emociones negativas pueden desencadenar un nuevo episodio de compras, creando así un ciclo que se retroalimenta.

 

¿Quiénes corren un mayor riesgo?

No existe un único perfil de persona que desarrolle un comportamiento de compra problemático. El riesgo puede ser mayor entre quienes tienen dificultades para regular sus emociones o experimentan depresión, ansiedad, impulsividad, baja autoestima o niveles elevados de estrés. También pueden coexistir otros comportamientos compulsivos o adictivos.

El entorno también desempeña un papel importante. Hoy podemos comprar las veinticuatro horas del día desde un teléfono móvil y estamos continuamente expuestos a publicidad, influencers, recomendaciones personalizadas y oportunidades de compra.

Esta combinación de vulnerabilidad psicológica y un entorno diseñado para facilitar al máximo las compras puede aumentar el riesgo.

A woman is buying online, does she need retail therapy?
@ Vitaly Gariev via Unsplash

¿Crees que la adicción a las compras debería incluirse como una adicción en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), teniendo en cuenta que su prevalencia está aumentando?

Creo que las compras problemáticas y compulsivas merecen ser tomadas en serio como un problema de salud mental, pero su inclusión en el DSM debería depender, en última instancia, de la solidez de la evidencia científica y de que los investigadores puedan establecer criterios diagnósticos suficientemente claros y fiables.

Existe un problema clínico real. Algunas personas experimentan una grave pérdida de control y consecuencias económicas, psicológicas y en sus relaciones como resultado de su comportamiento de compra.

Al mismo tiempo, debemos evitar convertir en patología comportamientos de consumo normales. Disfrutar comprando, realizar ocasionalmente una compra impulsiva o recurrir a las compras para mejorar el estado de ánimo no constituye automáticamente un trastorno psiquiátrico.

El reto consiste en identificar el punto en el que un comportamiento habitual se vuelve persistente, incontrolable y significativamente perjudicial.

 

¿Qué recursos utilizan las plataformas de compra online para fomentar las compras impulsivas?

Las compras online eliminan muchas de las pequeñas barreras que antes daban a los consumidores tiempo para reconsiderar una compra.

Algunos ejemplos son las compras con un solo clic, los datos de pago guardados, las recomendaciones personalizadas, las cuentas atrás, los avisos de existencias limitadas, las ventas flash, las notificaciones push y los umbrales de compra para conseguir el envío gratuito.

La prueba social también puede ejercer una gran influencia. Por ejemplo, mostrar que un artículo es popular, está siendo tendencia o que otras personas lo están comprando.

Desde una perspectiva psicológica, muchas de estas herramientas combinan urgencia, recompensa y comodidad. Cuanto menor sea la distancia entre sentir el impulso y completar la compra, menos oportunidades existen para reflexionar sobre ella.

 

¿Crees que la Unión Europea está haciendo lo suficiente, teniendo en cuenta las recientes preocupaciones en torno a TikTok Shop y las prácticas de venta éticas?

La regulación es importante, especialmente cuando las plataformas utilizan elementos de diseño que pueden fomentar decisiones impulsivas o cuando están implicados consumidores jóvenes y potencialmente vulnerables.

Sin embargo, creo que el problema va mucho más allá de una única plataforma. El comercio digital está evolucionando a gran velocidad y los reguladores se enfrentan a la difícil tarea de mantener la protección de los consumidores al día frente a las nuevas tecnologías y a formas cada vez más sofisticadas de marketing personalizado.

Desde una perspectiva psicológica, la transparencia es especialmente importante. Los consumidores deberían poder reconocer cuándo están siendo expuestos a publicidad y no deberían ser manipulados mediante información engañosa, una sensación de urgencia artificial o prácticas de diseño que dificulten innecesariamente la toma de decisiones informadas.

 

¿Crees que, si se reconociera como diagnóstico en el DSM-5, la gente se lo tomaría más en serio?

Potencialmente, sí. Un diagnóstico reconocido puede ayudar a las personas a comprender que un comportamiento compulsivo grave no es simplemente una cuestión de irresponsabilidad o de que a alguien “le guste demasiado comprar”. También puede impulsar la investigación, aumentar la concienciación entre los profesionales y favorecer el desarrollo de tratamientos basados en la evidencia científica.

Sin embargo, un diagnóstico por sí solo no elimina el estigma ni garantiza una mayor comprensión.

Una de las razones por las que la adicción a las compras puede convertirse en motivo de broma en internet es que comprar es una actividad cotidiana y socialmente aceptada. Por ello, un mismo comportamiento puede parecer inofensivo desde fuera, incluso cuando una persona está experimentando una grave pérdida de control, deudas, vergüenza o problemas en sus relaciones.

Deberíamos ser capaces de tomarnos en serio esas consecuencias independientemente de que este comportamiento cuente actualmente o no con su propia categoría diagnóstica.

David Waskuri on retail therapy, shopping psychology and shopping addiction
David Waskuri @ Evelina Andersson via Zensing.se

Highlight Image:
@ Vitaly Gariev via Unsplash

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